En este blog voy a tratar de relatar mis experiencias como funcionaria de un Ayuntamiento. Llevo once años trabajando al servicio de una Administración Pública; como os podeis imaginar en todo ese tiempo son muchas las situaciones vividas, algunas gratificantes, si bien la mayoría decepcionantes.
El funcionario nunca ha estado bien visto por la sociedad, mucho menos ahora cuando existe la creencia de que somos un sector privilegiado al que la crisis no ha afectado, pero las situaciones que vivimos todos los días rozan muchas veces lo irreal.
Mi puesto de trabajo se encuentra en la Intervención Municipal, más concretamente en Gestión de Tributos. En mi día a día atendiendo a los ciudadanos en aspectos tributarios tales como el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica..., vamos que el bolsillo hemos tocado. No hay día en que no pase algo.
Evidentemente los compañeros comentamos cómo nos ha ido la jornada laboral y hay situaciones que no tienen desperdicio. Así, mi compi Gema me contó el otro día que llegó una pareja buscando a un compañero (con nombre y dos apellidos) porque tenían que hablar con él urgentemente. Ese día, el tan buscado compañero estaba en la Gerencia Territorial del Catastro, si bien Gema les comenta que de qué se trata para ver quien podía atenderles; la contestación de la pareja no tiene desperdicio: que si mi compañero era millonario porque les había liquidado un Impuesto sobre Bienes Inmuebles de 9.000 €. La cosa tiene tela marinera, vamos que esa mañana mi compañero se levantó y dijo, eah pues a tí te casco 9.000€ porque me caes gordo. Lo suyo habría sido decirle que vaya mansión deben tener para pagar un IBI de ese importe.
A esta misma compañera de la que vengo hablando una ciudadana le dijo que se iba a abrir las venas en la puerta del Ayuntamiento porque no se le devolvían 90€: querrá la buena mujer que tengamos un cajoncito donde guardamo el dinero y que lo único que tenemos que hacer es abrirlo.
Creo que el problema radica en que los ciudadanos no saben cómo funciona la Administración. Puede parecer que el procedimiento es bueno o malo, pero es el que hay y nosotros tenemos que seguirlo por razones de transparencia y seguridad.
En fin, espero que un día en vez de "malditos funcionarios" seamos "benditos funcionarios".
